Fugas psicóticas, huyendo de mí mismo, ¿cómo eran?

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Para mi las fugas psicóticas fuera de España eran la medida desesperada, cuando la desesperación por el sufrimiento y el miedo, todo en su máximo exponente, se juntaba con las ganas de vivir y la desesperación de años, mi razonamiento era empezar una nueva vida fuera del mapa habitual, lejos de donde pudieran encontrarme, y si por el camino ocurría lo peor, era el precio del peaje que me tocaba pagar, lo aceptaba. En aquella época ya estaba judicialmente curatelado, y no tenía mi propio dinero, pero todavía tenía algunas pertenencias que a escondidas de mi familia podía vender en alguna tienda de segunda mano, y rápidamente comprarme con ese dinero un billete de avión a la otra punta del mundo, para una vez más, huir de mí mismo. Sudamérica fue el destino habitual puesto que en mi razonamiento, ¿quien me podía encontrar si me escondía en algún barrio marginal y periférico de una gran ciudad latinoamericana? y aunque no tuviera más dinero que con el que había comprado el billete de avión, hablo el mismo idioma que la gente de esa gran ciudad, por lo que algo podré conseguir para sobrevivir. Sobrevivir sin teléfono móvil, sin contacto con nadie, puesto que es lo que tiene esconderse, que también rompes con la gente del lugar del que te escondes, incluido familia y amigos.

La idea principal siempre fue la misma, cojo todo lo que pueda rápidamente puesto que no se puede enterar mi familia de lo que estoy haciendo, paso por una tienda y vendo algo, voy a un locutorio y compro un billete de avión y voy al aeropuerto y me marcho. Por el camino me deshago del teléfono móvil y compruebo mi mochila, que no haya nada extraño entre mis cosas tipo un pequeño dispositivo GPS que pudiera rastrearme. Horas de mucho miedo, pensando que la policía está compinchada, que me van a detener en el aeropuerto. No he mirado nada del destino (como ejemplo Quito, Ecuador) pero le pido a alguien el móvil en el aeropuerto y miro en google maps, veo un barrio periférico, ese es mi destino. Me enchufo unos somníferos en el avión, que aunque no consiga dormir, algo relajan… esa parte de la huida se vive con mucha intensidad, pero cuando llego al destino y me escondo, doy unas vueltas, compruebo que nadie me ha seguido, que por fin soy libre, después de tantos años perseguido, a mi cabeza solamente llega la sensación de liberación. A partir de ese momento me toca vivir en la calle, solo, con frío calor o lluvia, pero soy libre, y eso compensa, puede con todo, ha merecido la pena. Pienso en mi familia, que no sabe ni sabrá más de mí, pero también compensa aunque empatizo con su sufrimiento, pienso que es otro peaje, que en este caso pagan ellos, por una vida mejor para mi.

Vivir en la calle, sin dinero, no es fácil, y en algunos barrios de ciudades de Latinoamérica tampoco lo es. Sin caer en el morbo de empezar a contar cosas que pasan en esos barrios, simplemente diré que se hace difícil, complicado, pasan cosas.

Pasan las semanas, mucha hambre y cansancio, en la calle no se descansa bien. Confías en la gente que vas conociendo pero a la vez desconfias de todo, sigues psicótico, eso no ha cambiado. Toca buscar un pequeño trabajo, donde alguien te de al menos para comer y para un par de cigarrillos. Conoces gente que no te juzga, puesto que la esquizofrenia y en general la psicosis no tiene porque percibirse necesariamente. Hace frío, o calor, o ambas en diferentes momentos del día, las horas no pasan y los días se hacen largos, pero aun así, ha merecido la pena.

En mi caso, la fuga psicótica más larga duró unos seis meses hasta que me medio deportaron, la psicosis fue empeorando y acabe en una situación muy compleja en Chile después de Ecuador, me detuvo la policía en esa situación complicada y acabe ingresado en un hospital, consiguieron identificarme a través del consulado español en esa ciudad y me medio deportaron a España, donde me tocó pasar por todo el proceso hospitalario de nuevo. En algunos informes médicos, aunque a mi me cuesta creerlo, pone que me encontraba viviendo desnuedo en la calle, en otros pone que también desnutrido y cosas por el estilo, yo no termino de creerlo, no lo recuerdo así, aunque sí lo recuerdo como una vivencia bastante complicada… escribiré más adelante en alguna otra ocasión más en profundidad sobre este tema de las fugas psicóticas.

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