Me tuve que retirar de este deporte a los 26 años, la enfermedad me apartó de todo, y como no podía ser de otra manera, del rugby también. Al tiempo de empezar a recuperarme, unos siete años después del debut de la enfermedad, unos amigos me propusieron empezar a jugar en otro equipo de rugby, uno diferente al que había jugado desde pequeño, y me anime a ello, tenía que intentarlo… eso sí, con mis 105 kilos, que ya no son los 80 con los que en algún momento el rugby se me había podido dar medio bien, ahora eran unos cuantos más… que pese a que mi psiquiatra no me lo reconoce abiertamente, si, los antipsicóticos dan mucha hambre.
Perder el deporte, pero muy particularmente el rugby fue un duro golpe para mi. Jugaba desde que tengo uso de razón y era uno de los pilares fundamentales de mi vida, no solo era un deporte de equipo más. Eran los momentos semanales donde me juntaba con un buen número de amigos para darnos unos golpes, y de paso darnoslo cada fin de semana con adversarios en algún lugar de España, después de un largo viaje desde Madrid en un autobús generalmente, una o dos noches de hotel, con esos buenos amigos, con los cuales pasé momento inolvidables. Para mi el momento más importante fue un ascenso a la primera división española (División de Honor) a ida y vuelta contra un equipo de País Vasco, aquello fue un momento mágico del que tengo un recuerdo inolvidable con esos amigos. La esquizofrenia me hizo perder estos momento a la semana, fueron unos cuatro primeros años de tener la mente enfocada al delirio que sufría, escondiendome o planeando y ejecutando fugas psicóticas a la otra punta del mundo, para supuestamente en mi delirio, salvarme de la muerte. Hablaré de estas fugas psicóticas en otro momento.
Pero lo que quería destacar de esta entrada del blog, es la capacidad imparable que tienen los pensamientos psicóticos intrusivos, que incluso durante un partido de rugby, al máximo de adrenalina por el partido y por el contacto, estos pensamientos intrusivos son más fuertes. Me encuentro muchas veces en mitad de un partido de rugby cuando me vienen estos pensamientos, desagradables, son dudas o sospechas sobre futuribles terribles, y son más fuertes que la adrenalina del contacto inmediato. En este momento que estoy escribiendo estas líneas, tengo un pensamiento intrusivo que me dice que creando este blog, quizás si finalmente aparezco muerto algún día, este blog dará para pensar a los míos lo que me ocurrió. Intento descartar estos pensamiento, criticarlos es el término que usan los psiquiatras, pero nunca lo consigo al cien por cien puesto que pese a que soy capaz de sacarlos de mi cabeza, se van dejando un poso desagradable en forma de sensación que invitan a regodearse de nuevo en el pensamiento intrusivo… y eso que dicen los psiquiatras que tengo una gran conciencia de enfermedad, que viene a significar que entiendo o comprendo lo que me ocurre con la esquizofrenia.
Pero sin duda volver al rugby fue un gran acierto, ya llevo dos años y pese a que tuve una lesión fuerte nada más volver y me rompí de mala manera varias costillas, el balance es muy positivo. Consigo desconectar bastante y formo por fin, de nuevo, parte de algo en esta sociedad, fuera de los grupos terapéuticos a los que estoy derivado desde sanidad, como en el hospital de día. Desconecto y hago deporte, que por cierto suscribo como dice mucha gente, que sin duda es el antidepresivo más fuerte que existe. También me da algo de estabilidad, puesto que hay un horario y un calendario, y como decía me hace tener una pequeña identidad propia y formar parte de algo fuera de lo psiquiátrico. De cierta manera, el rugby es una terapia para mi y me ayuda mucho con lo que me repercute la esquizofrenia.
Por último decir, que en mi caso es el rugby, y además se que pronto va a haber un cambio de deporte en mi vida, seguramente hacia algo más relacionado con la naturaleza. Pero para ti si estás pasando por un mal momento o conoces a alguien que lo está atravesando, también puede serlo, no el rugby, si no tú rugby, lo que sea, a poder ser un deporte.
Seguiré luchando dentro y fuera de los campos de rugby.

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