Ir resolviendo la situación, LAS URGENCIAS DEL VIVIR, arrastrado por «el día de mañana» y «el qué dirán». Esas fueron las mayores de las grandes preocupaciones, a la par que motivaciones, que tuve durante los primeros 26 años de vida. Hasta enero de 2017, cuando mi vida se rompió por completo y apareció lo contrario a la vida, que no necesariamente es la muerte, en mi caso fue el sufrimiento y el miedo. Muchos años, ya van cerca de nueve, que para simplificar en una palabra diré: ESQUIZOFRENIA.

Cuando me acercaba al final de mis estudios de Arquitectura Técnica en la Universidad me empecé a especializar en un tema concreto, que tiene muchos nombres propios, pero que a mi me gusta definir con el de Habitabilidad Básica (mis amigos se cachondean llamándolo «la habitación básica). Resumiendo mucho y para ir al grano, trata algunos de los temas que a mi me gustan y preocupan sobre cooperación en materia de vivienda en América Latina, y fue leyendo un libro llamado «Evaluando la Habitabilidad Básica» cuando descubrí esta expresión que nunca había oído antes: «LAS URGENCIAS DEL VIVIR»… decía lo siguiente en el texto:
«Tales condiciones de Habitabilidad Básica general, desde la construcción territorial de la vivienda, definen un nivel mínimo, cuya satisfacción es condición sine qua non para poder desplegar plenamente las capacidades que albergan comunidades e individuos en la realización de sus proyectos personales y colectivos; y en su propia emancipación hacia la vida buena propugnada por Aristóteles, aquella que se desarrolla más allá de LAS URGENCIAS DEL VIVIR.
Me pregunto dos cosas sobre mi propio camino;
¿fuí capaz de resolver/superar mi propias urgencias del vivir durante los primeros 4 años de la psicosis?
Aquí la respuesta es clara, NO. Luchaba cada día por resolver la situación que me superaba cada noche sin los deberes hechos a las tantas de la madruga, para despertarme a las dos o tres horas, taquicárdico, en una especie de «día de la marmota» en la que la situación seguía sin resolverse… ¡Me van a matar!
La segunda pregunta es, teniendo plenamente resueltas mis urgencias del vivir a día de hoy y posiblemente para el resto de mi vida; ¿soy capaz de disfrutar, de aprender, de realizarme, de tener una identidad propia. Más allá de resolver mis propias urgencias del vivir, con la esquizofrenia a cuestas? Aquí la respuesta está por ver, imagino que podré responder con certeza dentro de unos cuantos años, pero esa es mi lucha de estos últimos años, sobreponerme a la psicosis, y tener momentos plenos, que pueda saborear y disfrutar, y de los que el día de mañana agradecer.
Es de esto de lo que trata este blog, de sobreponerse a la esquizofrenia y a mi manera, de la mano de psiquiatras y antipsicóticos… pero a mi manera… Rompo con el Centro de Rehabilitación Psico Social, rompo con los recurso de la Comunidad de Madrid, la consejería de sanidad y la consejería de servicios sociales… GRACIAS, todo lo que habéis hecho por mi, mi sufrimiento y el de los míos nunca lo podré terminar de agradecer, pero es hora de volar del nido, no estar bajo una estrecha supervisión y anclado a un lugar geográfico, una farmacia y una unidad de psiquiatría en un hospital, eso ya se ha acabado…